El dios de los cristianos, Dios de mi infancia, no hace el amor. Quizás es el único dios que nunca ha hecho el amor, entre todos los dioses de todas las religiones de la historia humana. Cada vez que lo pienso, siento pena por él. Y entonces le perdono que haya sido mi superpapá castigador, jefe de policía del universo, y pienso que al fin y al cabo Dios también supo ser mi amigo en aquellos viejos tiempos, cuando yo creía en Él y creía que Él creía en mí. Entonces paro la oreja, entre la caída del sol y la caída de la noche, y me parece escuchar sus melancólicas confidencias.

Eduardo Galeano.

sábado, 1 de agosto de 2009


Descubrirse en la mediocridad de sólo vivir
Y buscando alguna excusa que pueda contra este fenómeno
Ya no… “estamos hechos de toda clase de cosas…”
Como si fueran tantas…
Como si en verdad no fuéramos sólo el infiel espejo de lo que nos toca vivir
Y es dura y chata la pared que algunos les gusta llamar uno mismo
Y es difusa la línea que separa lo que sucede y lo que realmente tememos que suceda
Cuando uno se queda mirando los ojos del alma propia…
Cuando lo que verdaderamente importa es lo que flota alrededor de lo tangiblemente real…
Porque la naturaleza nunca fue sabia, y el final nunca tan incierto…
Un disparo en un sueño… la serpiente mordiéndose la cola…
Y así sigue… porque una vida al revés no se termina así nomás de este lado de los espejos…
Y aún abunda
el abuso del sueño infinito…


Georgina


1 comentario:

Carolina Belén dijo...

Vos escribis todo esto? Es buenisimo .