El dios de los cristianos, Dios de mi infancia, no hace el amor. Quizás es el único dios que nunca ha hecho el amor, entre todos los dioses de todas las religiones de la historia humana. Cada vez que lo pienso, siento pena por él. Y entonces le perdono que haya sido mi superpapá castigador, jefe de policía del universo, y pienso que al fin y al cabo Dios también supo ser mi amigo en aquellos viejos tiempos, cuando yo creía en Él y creía que Él creía en mí. Entonces paro la oreja, entre la caída del sol y la caída de la noche, y me parece escuchar sus melancólicas confidencias.

Eduardo Galeano.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Sirenas y dragones




No viste conmigo ni las sirenas ni los dragones
(yo la sirena, vos los dragones)

Me debato entre las mujeres del bosque
la culpa
el miedo
la soledad
hicieron mella en mí

Estas heridas
no se cauterizan con fuego.

Lamiéndome



I
Te entregué mi piel
más fresca
que el alba
hice correr
mi mente y mi alma
a tu par

II
Me intoxicaste con tus humos dulces
me diste de tomar
el hollín de tu lengua
y no me pude escapar

III
De tu palabra perversa
no pude desatar los nudos
de tu lógica perfecta
no pude sacar ni una puta canción

VI
Mientras me lamo las heridas
resplandecientes
el pecho todavía me duele
todos los relojes del mundo
se estallaron aquí

La cholita


Yo quería la de Cusco buen día
con una ciudad grande
y un sol naciente
y todos los colores que se despiertan cuando amanece
pero me dieron
la de la cholita
sentada
abajo
a la izquierda
a punto de caerse del cuadro
en blanco y negro
el fondo tenía
casitas bajas
techos de chapa
y unas pintadas
algo sobre la alfabetización
"es de una artista local"
y así me sentí
(yo)
entendí
que si quería la de Buendíacusco
debería ir a sacarla
yo misma.

Helena



¿De dónde salieron estas murallas que me tapan hasta la frente?
¿Quién levantó estos tapiales que me aplastan las sienes?
(Llegan tan alto que ni siquiera puedo oírme)

¿Quién construyó este fuerte que bordea todas mis costas?

Quietita espero
que vengan mil naves
aplasten los paredones
me rompan al medio
e incendien mi ciudad

jueves, 13 de noviembre de 2014

I

Y me robé tus calzones
fue sin darme cuenta
sin querer
metí tus calzones en mi cartera
sin que vos lo vieras
sin que yo lo viera
sin que tus chihuahuas lo vieran
Devolveme mis calzoncillos, nena
me dijiste
y tu voz sonó como de un hombre mayor

II

Podrías quedarte
ya que te sentís mal
(cuando me siento mal, lloro; sobre todo frente al farmacéutico)
no ir a entrenar y quedarte a comer conmigo
"Ah no,
pedime que falte al laburo
(que me pidas que falte al laburo,
te digo)
pedime que falte a la facu
(te estoy pidiendo
que me pidas que falte a la facu)
pero tela no se negocia"
te dije.

III

Y ahí lo vi
no era un misil
ni estaba en mi placar
era su inicial
en un calzoncillo
en mi cartera
cagándose de risa
de mi frase
"Por mí no te preocupes,
yo tengo todo bajo control"
Loca de mierda.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Sirenas, dejadme en paz esta noche

Decir no...

Decir no
decir no
atarme al mástil

pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no 
pero siguiéndola.

viernes, 12 de octubre de 2012

Carta de presentación en forma de adivinanza


(mecanogrofiado hallado en un archivo de word no muy muy lejano)




Puede pasar horas de angustia por perderse una luna llena. Muere de pánico ante los malos augurios de locos callejeros. Un poco Pizarnik, un poco Cosmopólitan, pero ninguna de las dos. Se indigna ante lo que no comprende, se enfurece contra la nada y se deja llevar por la autocompasión. En algún momento se da cuenta de su egoísmo y vanidad y de pronto se convierte en un ser altruista que regala hojitas secas y escucha confundida una y otra vez. Las personas que la arrancan de su melancolía causándole una carcajada inesperada se ganan todo su respeto. ¿Quién es?

La vida es un tango...

Toda una ciudad es capaz de cambiar de personalidad espontáneamente en el espacio de una hora, y no se trata de un carnaval como en Sudamérica, se lo toman muy en serio, como en un trip de ácido.

martes, 19 de junio de 2012

Y así, no sé como, de pronto, me volví una militante del voseo.

El Aleph - Help a él


La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de hierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación.

                                                                     * * *
La pesada mañana de febrero en que Vera Ortiz Beti tuvo esa muerte espectacular que ella misma hubiese elegido, al salir de la torre de Madero, mirando hacia Plaza San Martín vi que peones de mameluco blanco trabajaban sobre carteleras que afean la estación Retiro. A la distancia parecían animalitos adiestrados sólo para arrancar los viejos carteles de L&M y reemplazarlos por no se cuál otra marca extranjera de cigarrillos. La idea de cambio me evocó las observaciones que solía hacer el otro y, como él, yo también pensé que esa periódica sustitución inauguraba una serie infinita de cambios que volverían a esta ciudad, a este país y al universo entero, una cosa distinta que ya nada tendría que ver con ella


(Help a él - Fogwill)


Texto completo: Click aquí :)

miércoles, 13 de junio de 2012

Estamos pensando para brindarle un mejor blog, disculpe las molestias

No se están subiendo entradas por estar, la autora de este blog, en proceso de despojo de prejuicios sobre los escritores vivos/contemporáneos, la mayoría de ellos fundados en la plena ignoracia. Pronto volverá con lo mejor y más nuevo de la literatura, sólo argentina, por el momento.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La entrada se llama: adivine de qué texto ordenado alfabéticamente se trata...


(Selección)

a andar con los avestruces:
a andar declamando sueldos.
a ayudarles a los piones
A bailar un pericón
a bramar como una loba.
a buscar almas más tiernas
a buscar una tapera,
a cada alma dolorida
A cada rato, de chasque
a cantar un argumento;
a cortarme en un carrillo.
a dar con la coyontura;
a decir lo que pasaba.
a dormir como la gente,
a esperar que me llamaran
a esperar que venga el día,
a golpiar a los salvajes
a guarecerse en la sierra.
a la cocina rumbiaba
A la llegada metió
a la parte más sentida,
a las dos o tres jornadas
a las pobrecitas, vivas.
a llevarlos en carreta."
"A los blancos hizo Dios,
a los brazos de la muerte;
a los de la esposición.
a los indios me refalo.
a los males, compañero,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
a los pobres que murieron;
a los zorros de mi laya;
a meterse en tanto engorro
a mi china la dejé
A mí el Juez me tomó entre ojos
a mí no me gusta el cómo.
A mí no me matan penas
A mis hijos infelices
a naides le debo nada
A naides le dieron armas,
a ninguno lo largaron;
a ninguno me le atrevo
A otro que estaba apurao
A otros les brotan las coplas
a parar esta contienda."
a perseguirlos de atrás;
a pesar de mi inorancia.
a pie y mostrando el umbligo,
A poco andar conocí
a ponerse en mi camino,
a procurar suerte nueva,
¿A qué andar pasando sustos?
a rejuntar caballada
a saber si es avestruza,
a servirles al asao...
a sorprender a la indiada.
a su amigo cuando toma
a tanto gaucho recluta,
a trabajar en sus chacras,
a un gaucho, que pegó el grito
a uno solo, por favor,
a veces creiba que estaba
A veces decía al volver
a veces me hago el sarnoso
a veces nos obligó
a ver la milonga fui.
a ver si la hacía callar;
a vivir en pura calma,
a vivir sin paradero;
abrazándomé a la china.
acabarán de pagar."
acomodando una bola
adrede parece todo
Afigúresé cualquiera
aflojar como un blandito!
aguaitando atrás de un cerro.
aguaitándoló la muerte.
aguante el que está en trabajo:
aguantemos los azotes.
aguardando una ocasión
¡Ah pobre, si él mismo creiba
¡Ah pulpero habilidoso!
¡Ah tiempo... pero si en él
¡Ah tiempos!... ¡Si era un orgullo
"¡Ah, gaucho!", me respondió.
¡Ah, hijos de una...! ¡La codicia
¡Ah, si partía el corazón
Ahi comienzan sus desgracias,
Ahi empezaba el afán,
Ahi lo dejé con las tripas
Ahi no más ¡Cristo me valga!
Ahi no más me tiré al suelo
áhi no más se los comieron.
Ahi nomás pegó el de hollín
áhi principia el pericón,
Ahi quedaban largo a largo
¡ahijuna! y para tragar
¡Ahijuna, si me estiraron
al arbolito que crece
al cimarrón le prendía
al compás de la vigüela,
al darle el entendimiento.
al darle una lengua que habla.
al darle, malicio yo
Al dirme dejé la hacienda
al fin de fiesta el pulpero
al fortín, un enganchao,
Al grito salió de adentro
al hombre más alvertido.
al indio, pues donde dentra
al juir de los gavilanes.
al lao de la blanca oveja
Al mandarnos nos hicieron
al ñudo, y hacer papel:
al pajonal enderiece.
al pichel, y por más señas,
al pie del Eterno Padre;
Al principio nos dejaron
al punto me contestó,
Al punto me santigüé
Al punto nos dispusimos
Al que le daban un chuzaso
al que un cuero le llevaba.
Al rancho le dije adiós,
al suelo para escuchar;
al tranco pa el cañadón.
Al ver llegar la morena,
al ver un bulto que cruza,
Al verse sin compañero
al viejito enamorao.
alcanzando con la punta
Alcé mis ponchos y mis prendas
Alcemos el poncho y vamos.
alguien me hubiera buscao,
algún día hemos de llegar...
algún poquitito muerda,
Allá habrá siguridá
Allá no hay que trabajar,
allí jamás lo sorpriende
allí la proveduría.
allí me desconoció.
allí mis hijos queridos
allí mis pasos dirijo
Allí quedó de mojón
Allí sí se ven desgracias
Allí tuito va al revés:
Allí un gringo con un órgano
Amigazo, pa sufrir
¡Amigo, qué tiempo aquél!
amparan a los cristianos,
anda el gaucho como duende;
anda sirviendo al gobierno;
andaba muy entonao
andarán por áhi sin madre.
Andaremos de matreros
ande enderieza abre brecha
ande estaba el animal
ande hay duraznillo blanco
ande hay tanto que sufrir,
anduve entre los cardales
Anoche al irlo a tomar
Ansí andaba como guacho
Ansí empezaron mis males
Ansí en mi moro, escarciando,
Ansí es que al venir la noche
Ansí estuve en la partida
ansí lastimao y todo,
ansí llega medio muerto
Ansí me hallaba una noche
ansí mi suerte lo quiso.
Ansí pasaron los meses,
ansí se suele portar
ansí, tendido de panza,
Ansina, pues, conociendo
"Antes de cáir al servicio,
antes que la sangre pierda
¡Aparcero, si usté viera
aquel que nació en la selva,
aquello era ratonera
Aquello no era servicio
Aquello no era trabajo,
aquello que Dios me dio:
Aquí me pongo a cantar

 ......................................
  
como a buscarme la hebra,
como a perro cimarrón
como a quererme comer;
como a quererme ensartar,
como agua de la virtiente.
como agua de manantial.
como agua de manantial;
cómo andaba la gauchada
cómo andaría de matrero,
como bicho sin guarida;
como burro con la carga.
como carne de cogote:
como carne de paloma.
como chico con lumbrices.
como cosa más sigura.
como criollos entendidos
como de alma que anda en pena.
como el pájaro del cielo;
como el pájaro en su nido;
como el perro que oye truenos.
como el ruido de un latón.
como el sufrir y el llorar.
como encomienda de pobre.
como esas aves tan bellas
cómo fue la conclusión.
como guacho pa la leche".
como güérfano a la teta.
como haciéndomé chiquito.
Como hijitos de la cuna
como la ave solitaria
como la garganta al sapo.
como la mosca en la miel.
como las mulas;
como las nubes al viento,
como lo hacen tantos otros,
Como lumbriz me pegué
como mi lengua lo esplica:
como naides las maneja,
como no los perseguían
Como nunca, en la ocasión
como oveja sin trasquila
como ovejas del corral.
como pa que hicieran cuerdas.
como panzón al máiz frito.
como pasaba sus días.
como perrito mamón.
como perro abandonao,
como por ráirse de mí:
como que no desperdicia
como quiso el juez de paz.
como se espanta a los perros,
como se trata a malevos.
como si juera maldito;
como si soplara el viento
como una luz de ligeros!
como una mujer largué.
como una tigra parida.
como van hasta el presente
como vida de animales.
como yeguada matrera.
como yo en una ocasión
como zorro perseguido,



......................................



Dios formó lindas las flores,
Dios le perdone al salvaje
Dios sabe cuánto sufrió!
Dios sabe en lo que vendrá
Dios te dé su proteción



......................................



Eran los días del apuro
es ansí la triste vida:
Es como el patrio de posta;
Es de almirar la destreza
Es güeno vivir en paz
es la mejor compañera
es porque no habían hallao.
es que era pa-po-litano .
es que les gané el tirón
es siguro que lo deja.
Es triste a no poder más
Es triste en medio del campo
es un telar de desdichas
¡Es zonzo el cristiano macho



......................................



Pido a los santos del cielo

pido a mi Dios que me asista

Pido perdón a mi Dios



......................................



¡Pucha!... las conversaciones
¡Pucha, si usté los oyera
¡Pucha...! si no traigo bolas



......................................



Ya veo que somos los dos
yaguané que allí ganaba
yerba y tabaco nos daba
yo abriré con mi cuchillo
Yo andaba desesperao
Yo andaba ya con la espina,
yo hago en el trébol mi cama,
Yo he conocido esta tierra
Yo he sido manso primero
Yo he visto en esa milonga
Yo he visto muchos cantores,
Yo junté las osamentas,
yo juré en esa ocasión
yo la aguanto muy contento,
yo le conocí en la traza
yo le pediré emprestao
yo les hice otra embestida
Yo llevé un moro de número,
Yo me arrecosté a un horcón
yo me le fui como lista
Yo me lo empecé a atracar
yo me saqué las espuelas,
Yo me tapé las narices,
"Yo me voy", le dije, "amigo,
yo no digo que todas,
yo no quise aguardar más
Yo no quise disparar,
Yo no sé por qué el gobierno
Yo no sé qué tantos meses
Yo no soy cantor letrao,
Yo no tengo en el amor
Yo no tenía ni camisa
Yo nunca me he de entregar
yo paso por gaucho malo
Yo primero sembré trigo
Yo quise darle una soba
Yo quise hacerles saber
yo ruedo sobre la tierra
yo sé hacerme el chancho rengo
Yo sé que allá los caciques
yo seguiré mi destino,
yo seré cruel con los crueles:
Yo soy toro en mi rodeo
yo soy un gaucho redondo
Yo también dejé las rayas...
yo también quiero cantar.
Yo también tuve una pilcha
Yo tengo intención a veces,
yo tengo otros pareceres,
Yo tengo pacencia poca
Yo tenía un facón con S,
Yo tenía unas medias botas.


La reescritura, en la poesía, ilumina nuevos sentidos, o algo así había dicho Lamborghini
esto es una exquisitez...

jueves, 2 de febrero de 2012

como me gustaría ser una burguesita medio pelo para convertirme en hippie, o fotógrafa, da igual

martes, 31 de enero de 2012

de necesidades y otras hierbas


Siempre supuse que escribir era parte de mí, que los que escribíamos éramos  gente inconforme, que escribíamos para llenar un hueco. Ahora ese hueco está lleno de cuestiones burocráticas y pseudo existencialistas. Ignoré mi necesidad de escribir. Ya pasó un poco todo el sofocón, ya acomodé bastante todo ese espacio de la vida real que debía ser acomodado hace mucho tiempo (la familia, la vida, los años, los ciclos, y todas esas boludeces). Quizás ahora pueda escribir para empezar a generar esa conexión conmigo misma que vengo dejando de lado (por más new age suene eso que acabo de escribir). ¿Cómo empezamos? ¿O es que ya empecé? ¿Empezar otra vez? ¿O hacerse la boluda con lo que está ahí, escapándose de los dedos por salir, todo para no romperte la cabeza tres noches seguidas para que un verso quede como debe quedar? ¿Otra vez hacerte la boluda?
 No.
Necesito escribir. 




Cuando yo estaba en la escuela, la maestra nos explicó que Vasco Núñez de Balboa había sido el primer hombre que vio los dos océanos, vio los dos mares a la vez, el Pacífico y el Atlántico desde una cumbre de Panamá; el primer hombre. Y yo levanté la mano y dije: "Señorita, señorita". -"¿Sí?"- "¿Los indios eran ciegos?"




Eduardo Galeano

lunes, 24 de octubre de 2011

lo que en verdad aprendo #8: walsh habla de evita y el che





En aquella semana del Tigre en compañía de Walsh, una noche nos entusiasmamos elogiando a Eva Perón. Desproporcionadamente, por ahí, pero era la única manera que teníamos de disminuirlo a Perón y de conjurar su peso histórico que entonces nos abrumaba. Algo parecido nos pasó con el Che: lo elogiamos con fervor y sin matices; pero a Walsh y a mí, de pronto, también nos pareció que nuestro entusiasmo era excesivo. Pero no contábamos en aquella época con otra forma de ser reticentes con Fidel Castro. “¿Es un juego?” Walsh me dijo que sí y se rió con acidez; y se largó a imaginar una pareja de Eva y el Che. Aunque al final –ya iba amaneciendo y alguien nos llamaba desde el río– sugirió que ese presunto casal hubiera resultado un asunto incestuoso.

David Viñas

lunes, 10 de octubre de 2011




-Me gustaría saber por qué te tiembla tanto la boca -dijo.
-Tics nerviosos -dijo Oliveira.
-Los tics y el aire cínico no van muy bien juntos. Te acompaño, vamos.
-Vamos. 

martes, 4 de octubre de 2011

lo que en verdad aprendo #7: sujeto y predicado


sólo olvidándose el hombre de que es un sujeto y un sujeto artísticamente creador, es que vive con cierta tranquilidad, seguridad y consecuencia: si tan sólo por un instante pudiera abandonar los muros de esta creencia que lo aprisiona, de inmediato se terminaría con su "autoconciencia"

Nietzsche

lunes, 3 de octubre de 2011

domingo, 25 de septiembre de 2011

martes, 6 de septiembre de 2011

No te salves




No te quedes inmóvil al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca. 


No te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 

no dejes caer lo párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo. 
. 
Pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el jubilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo 

cacho de poema...
y me llevó tanto tiempo aprender  esto...

martes, 30 de agosto de 2011

Lo que en verdad aprendo #6: del pasado y otras cosas





"Imaginé al hombre cuando bajaba trotando hacia el hotel, después del abrazo; de su estatura, de su cansancio, de que la existencia del pasado depende de la cantidad del presente que le demos, y que es posible darle poca, darle ninguna".

lunes, 8 de agosto de 2011





¡El amor no es un fosforito querida! ¡El amor, no es joda! 
Y vos no te lo bancas al amor.


Dale Cristina  Georgina, bancate el amor.

domingo, 22 de mayo de 2011

Lo que en verdad aprendo #5: La Vorágine de J.E. Rivera

A veces, cuando analizo las obras, se me cae alguna idea....:



En La Vorágine la relación del hombre con la selva tiene un trasfondo social: para hacer de la selva un escenario de explotación o un bien de producción, se la debe “domesticar”, y mientras que la selva se domestica, el hombre se “salvajiza” deshaciéndose de las normas morales en las que fue formado para entregarse a la mera lucha por la supervivencia. 


 [imágenes de ELOY AÑEZ MARAÑON (Pintor boliviano)]

sábado, 26 de marzo de 2011

Bluebird





There's a bluebird in my heart that wants to get out, but I'm too tough for him. I say, stay in there, I'm not going to let anybody see you.

There's a bluebird in my heart that wants to get out, but I pour whiskey on him and inhale cigarette smoke and the whores and the bartenders and the grocery clerks never know that he's in there.

There's a bluebird in my heart that wants to get out, but I'm too tough for him. I say, stay down, do you want to mess me up? You want to screw up the works? You want to blow my book sales in Europe?

There's a bluebird in my heart that wants to get out, but I'm too clever. I only let him out at night sometimes when everybody's asleep. I say, I know that you're there, so don't be sad. Then I put him back, but he's singing a little in there. I haven't quite let him die and we sleep together like that with our secret pact and it's nice enough to make a man weep.

But I don't weep. Do you?


Bukowski

lunes, 14 de marzo de 2011

Lo que en verdad aprendo #4: Aullido de Ginsberg




He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.
Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión de la última concha y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.
Quienes iban a putas en Colorado por miríadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también
Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo.
Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.
Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.
Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery.
Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.
Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes.
Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología.
Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incantaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.
Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata, cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal.
Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.
Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.
Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.
Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.
Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis.
Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor.
Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.
Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.
Quienes viajaron a Denver.
Quienes murieron en Denver.
Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.
Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.
Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.
Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.
Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain.
Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado.
Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaísmo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia.
Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State’s Rockland’s y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.
Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.