El dios de los cristianos, Dios de mi infancia, no hace el amor. Quizás es el único dios que nunca ha hecho el amor, entre todos los dioses de todas las religiones de la historia humana. Cada vez que lo pienso, siento pena por él. Y entonces le perdono que haya sido mi superpapá castigador, jefe de policía del universo, y pienso que al fin y al cabo Dios también supo ser mi amigo en aquellos viejos tiempos, cuando yo creía en Él y creía que Él creía en mí. Entonces paro la oreja, entre la caída del sol y la caída de la noche, y me parece escuchar sus melancólicas confidencias.

Eduardo Galeano.

martes, 28 de septiembre de 2010

Agus y Orne










1 comentario:

Q. Lavagna dijo...

Fotografías, esas manifestaciones de tiempo congelado, evidencia contundente del infinito acontecer. Invitan a revivir momentos incluso a quienes ni siquiera hemos participado de ellos.
De repente, nos convertimos en cámara o en fotógrafo, y ya estamos inmersos en una realidad atemporal, compartiendo la felicidad de aquellos instantes. ¿Me pregunto si, cuando nos descuidamos, las imágenes no realizan movimientos propios donde la pelota tome rumbos incoherentes, las sonrisas lleven a las personas a pasear por las nubes y la juventud sea eterna?
Algo al respecto ya pronunciaba Julio en “Las babas del diablo”; y cómo no curiosear acerca de las extrañas maravillas que genera un aparatito.
Me alegra que hayas pasado por mi Subsuelo, pese a su oscuridad y rincones llenos de telarañas.
Saludo; muy bello su Blog. -Q-